Historia de la enfermedad actual
Varón adulto traído por el servicio de emergencias médicas en helicóptero (HEMS) tras sufrir una lesión eléctrica por alta tensión en el antebrazo izquierdo. Fue hallado en una fábrica abandonada con un cortaalambres a su lado, lo que sugiere que cortó un cable con corriente al intentar robar cobre. La evolución prehospitalaria se complicó con una parada cardiorrespiratoria presenciada por fibrilación ventricular (FV), requiriendo al menos una descarga de desfibrilación previa a su llegada a Urgencias.

Curso en urgencias
Reanimación inicial y Parada cardiaca
Llegada del paciente en helicóptero HEMS tras electrocución por alta tensión.
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Reanimación inicial y Parada cardiaca
Llegada del paciente en helicóptero HEMS tras electrocución por alta tensión.
Toma de decisiones clínicas
El contacto con alta tensión causa necrosis muscular interna masiva que lleva a rabdomiólisis y, posteriormente, fracaso renal agudo (FRA). Las amenazas inmediatas son las arritmias cardiacas (FV recurrente) derivadas del choque eléctrico y la hiperpotasemia secundaria a la destrucción muscular. El compartimento anterior del antebrazo, palpablemente a tensión, genera una sospecha inmediata de síndrome compartimental agudo.
Pruebas diagnósticas y hallazgos
- Monitorización cardiaca continua
- CK (Creatincinasa)
- Mioglobina
- Preparación del monitor de presión compartimental STIC
Hallazgos:
- Compartimento anterior del antebrazo izquierdo a tensión
- Descompensación aguda del paciente entrando en Fibrilación Ventricular
Intervenciones
- 2 litros de suero fisiológico a chorro
- Colocación de parches de desfibrilación en posición anteroposterior (AP)
- Desfibrilación a 300 julios
⮑ Evolución y reevaluación
El paciente recibe una descarga de 300 J por FV. El ritmo revierte, pero el edema del antebrazo empeora de manera notable.
Medios clínicos

Procedimiento a pie de cama
Reevaluación de la quemadura y progresión del edema en el antebrazo izquierdo.
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Procedimiento a pie de cama
Reevaluación de la quemadura y progresión del edema en el antebrazo izquierdo.
Toma de decisiones clínicas
El monitor STIC revela una presión intracompartimental de 49 mmHg. La presión normal tisular es < 10 mmHg; un valor > 30 mmHg constituye una indicación absoluta de descompresión quirúrgica. Aunque el pulso radial sigue siendo palpable (la oclusión arterial requiere presiones cercanas a los 100 mmHg), una presión de 49 mmHg es suficiente para causar necrosis isquémica irreversible en nervios y músculos en pocas horas. Es mandatorio realizar una fasciotomía emergente a pie de cama para salvar el miembro antes del desbridamiento definitivo en quirófano.
Pruebas diagnósticas y hallazgos
- Medición de presión compartimental con STIC (Resultado: 49 mmHg)
- Comprobación del pulso radial
Hallazgos:
- Edema masivo secundario a quemadura de tejidos profundos
- Presión compartimental críticamente elevada a 49 mmHg
- Pulso radial conservado
Intervenciones
- Fasciotomía del compartimento anterior/volar del antebrazo a pie de cama
- Incisión trazada proximalmente, evitando el nervio mediano y los grandes vasos
- Interconsulta a Cirugía Ortopédica y Traumatología (COT) para intervención definitiva en quirófano
⮑ Evolución y reevaluación
La incisión alivia inmediatamente la tensión fascial; se prepara al paciente para su traslado al quirófano a cargo de Traumatología.
Medios clínicos



Diagnósticos y disposición
Diagnósticos evolutivos
- [00:30:00]Lesión eléctrica por alta tensión
- [00:30:00]Fibrilación ventricular
- [00:30:00]Rabdomiólisis
- [00:35:35]Síndrome compartimental agudo (Antebrazo izquierdo)
Disposición actual
Traslado a Quirófano para el abordaje por parte de Traumatología y Cirugía Ortopédica de la fasciotomía y el desbridamiento de la quemadura eléctrica.
Análisis del casebook
Contexto del episodio
Este caso clínico funciona como una trepidante trama de traumatología que resalta la competencia del personal de Urgencias, al tiempo que proporciona un momento pedagógico que fomenta la incipiente relación profesional entre la Dra. Santos y la Dra. Garcia. Los médicos adjuntos aprovechan la gravedad de la situación para evaluar los conocimientos fisiopatológicos de la Dra. Santos respecto a la rabdomiólisis y la guían paso a paso en la ejecución de una fasciotomía vital a pie de cama.
Revisión del médico adjunto
Precisión médica
La representación médica muestra una excelente precisión. Las lesiones por alta tensión provocan con frecuencia necrosis muscular profunda al tiempo que pueden respetar los tejidos cutáneos más superficiales, lo que conduce de forma directa a una rabdomiólisis masiva y a la instauración de un síndrome compartimental. La fluidoterapia intensiva (2 L de suero fisiológico a chorro) y la monitorización seriada de los valores de CK/mioglobina se ajustan de manera estricta al estándar de tratamiento médico. La discusión diagnóstica en torno al síndrome compartimental resulta excepcionalmente realista: el equipo acierta al afirmar que una presión de 49 mmHg obliga a una descompresión quirúrgica inmediata, subrayándose expresamente la máxima de que no se debe aguardar a la ausencia de pulsos para emitir el diagnóstico. Por último, si bien las fasciotomías a pie de cama en Urgencias no son habituales, constituyen una práctica totalmente justificada y protocolizada si se prevén demoras en el acceso al quirófano.
Perlas clínicas
Diagnóstico del Síndrome Compartimental: El antebrazo se halla dividido mediante fascias en dos grandes compartimentos: el anterior (volar) y el posterior (dorsal). La electrocución por alta tensión induce a menudo intensas contracciones tetánicas que obligan al individuo a aferrarse al conductor eléctrico, siendo incapaz de soltarlo. Esta exposición continuada a la corriente causa extensa necrosis muscular profunda y un edema enorme que afecta de manera preponderante al compartimento anterior.
Una presión compartimental >30 mmHg (o un Delta P < 30 mmHg) requiere la realización urgente de una fasciotomía. Esperar a que se produzca la abolición de los pulsos supone un grave error diagnóstico, dado que los pulsos principales seguirán siendo palpables durante un largo periodo posterior a la interrupción de la perfusión capilar microvascular.
El 'Efecto Iceberg' característico de las quemaduras eléctricas: El estado visible de la piel tiende a subestimar drásticamente la magnitud real del daño tisular profundo. Se requiere una reanimación agresiva mediante fluidoterapia intravenosa con el objetivo de 'lavar' y aclarar la mioglobina precipitada en los túbulos renales, evitando así el desarrollo de un fracaso renal agudo (necrosis tubular aguda).
La desaparición del pulso arterial representa un signo excesivamente tardío y con frecuencia indicativo de daño isquémico irreversible en el contexto de un Síndrome Compartimental. Su diagnóstico debe basarse preeminentemente en la sospecha clínica (dolor desproporcionado, compartimentos rígidos a tensión) sustentada por la medición objetiva de presiones intracompartimentales que excedan los 30 mmHg.
Diseño de la incisión para la fasciotomía volar del antebrazo: La utilización de una incisión puramente rectilínea conforma un error técnico de gran relevancia en la descompresión del antebrazo. Es preceptivo emplear un trazado curvilíneo o en 'S itálica' que permita esquivar de manera predecible y segura tanto el trayecto del nervio mediano como el de las arterias radial y cubital. Además, debe cruzar forzosamente de forma oblicua o diagonal sobre todos los pliegues de flexión articular implicados; de no hacerlo, surgirán contracturas cicatriciales que ocasionarán una limitación invalidante y crónica del rango de movimiento del paciente.


